
Desde los campos de Coyhaique hasta los de Osorno, el médico veterinario Ricardo Merino ha construido una destacada trayectoria en el rubro ganadero. Con casi 20 años de experiencia, incluidos siete como profesional independiente, se ha dedicado a asesorar a productores en terreno, especialmente en el ámbito de la reproducción bovina. En esta entrevista, Ricardo quien también es director de la Sociedad Chilena de Buiatría (Sochibu) reflexiona sobre los desafíos y aprendizajes que han marcado su carrera, comparte su visión como veterinario independiente y entrega una mirada optimista sobre el presente y futuro del sector ganadero en Chile.
Cuéntanos sobre ti
Soy médico veterinario, tengo 47 años y soy de Punta Arenas. Estudié en la Universidad Austral de Valdivia. Actualmente trabajo como veterinario independiente en Osorno. Estoy casado con Fernanda y tenemos tres hijos.
Mi carrera ha estado ligada a las vacas; no he trabajado con otras especies y siempre he sido un veterinario de terreno, enfocado principalmente en la producción y la asesoría.
¿Qué te motivó a estudiar Medicina Veterinaria?
Mi interés surgió gracias a un tío que trabajaba en el campo como corredor de ganado. Solía acompañarlo en sus recorridos por Punta Arenas y Puerto Natales, visitando lotes de ganado y pescando. Ese estilo de vida me marcó y despertó en mí la idea de buscar un trabajo en el campo que me diera esa libertad.
¿Cómo ha sido tu experiencia laboral?
Comencé en Coyhaique, trabajando para una consultora que realizaba proyectos para el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Luego, de forma independiente, colaboré dos años para INDAP y SAG, atendiendo a pequeños productores en las zonas de Cochrane, Chile Chico y General Carrera. Fue una etapa bien especial, porque trabajé en lugares espectaculares que la mayoría de la gente solo conoce como turistas.
En 2006 me mudé a Osorno, donde trabajé en el Centro de Gestión de Río Bueno y en Colun. En esta última empresa, pasé tres años en el Departamento de Calidad de Leche y siete años a cargo del área de logística y transporte de leche.
Sin embargo, siempre quise un trabajo en terreno, por lo que me fui a Manuka, empresa donde hice una transición mientras construía una base de clientes. Finalmente, pude dar el salto definitivo y ya llevo siete años trabajando de forma independiente.
¿Qué labores realizas actualmente?
Como independiente, trabajo en sanidad, urgencias, reproducción, entre otros ámbitos. Sin embargo, ahora estoy dedicado en un 80% a la reproducción bovina, realizando asesorías de rebaños lecheros y de carne, ecografías, protocolos de tiempo fijo e inseminación artificial.
En esta temporada y hasta fin de año estaré más centrado en ello. Por lo mismo, he utilizado bastante la Línea Reproductiva que Veterquimica introdujo en Chile.
¿Qué te ha parecido esta Línea reproductiva?
Funciona muy bien. Por ejemplo, entre octubre y noviembre aplicamos cerca de 1.500 implantes en varios campos y la respuesta han sido positiva, ya hemos hecho los primeros diagnósticos de gestación y los resultados no tienen nada que envidiarle a los obtenidos con las líneas de hormonas que usábamos regularmente. Siempre que utilizas productos nuevos hay algún grado de incertidumbre pero no hay ninguna duda de que funcionan bien, además que es una línea probada en Brasil, un país que nos lleva 20 años de ventaja en esta área.
¿Cuentas con especializaciones?
Sí, estudié un diplomado en Producción Animal en la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral (UACh) y ahora estoy cursando el Diplomado en Desarrollo Ganadero de la Facultad de ciencias veterinarias de la UACh, la idea es actualizar mis conocimientos técnicos en reproducción, alimentación y genética.
¿Cómo es tu día a día siendo un profesional independiente?
Organizo mi agenda con 15 días de anticipación. Generalmente, suelo tener dos visitas programadas en el día, pero habitualmente surgen imprevistos. Podría decir que el 80% de mi trabajo está planificado, pero el otro 20% depende de situaciones inesperadas. Por ejemplo, no es raro que un domingo me llamen mientras estoy almorzando porque hay que hacer una cesárea o atender alguna emergencia, siempre trato de responder al menos a mis clientes habituales.
¿Qué desafíos tienes como profesional independiente?
La autogestión es un gran reto. En una empresa convencional, tienes respaldo para temas como salud, jubilación o con las herramientas de trabajo, pero como independiente debes encargarte de todo, lo que requiere un alto nivel de organización y flexibilidad.
¿Cómo lo has hecho para contar con los implementos necesarios?
A lo largo de 20 años, ya me he logrado equipar con todo lo necesario para realizar cualquier procedimiento en vacas. Aunque hace unos meses sufrí un robo que me hizo retroceder unos años y me he tenido que ir recuperando de a poco.
¿Qué ventajas tiene trabajar de manera independiente?
La mayor ventaja es la flexibilidad. Puedes ajustar tu rutina, decidir cuándo tomar vacaciones o priorizar compromisos familiares. Además, evitas algunos aspectos desgastantes de los trabajos tradicionales, como tener que estar respondiendo constantemente a múltiples personas, asistir a reuniones exigentes y adaptarse a diferentes formas de liderazgo.
En ese sentido, creo que estoy en un buen lugar, la independencia tiene sus retos, pero también muchas recompensas.
¿Cómo es la relación con tus clientes?
En estos años he construido relaciones de confianza. Mi sistema de trabajo me permite elegir a mis clientes, y creo que con todos tengo una relación fluida y cercana. En algunos casos, tengo más de diez años atendiendo a la misma gente, trabajando con las mismas personas en la manga, en los corrales, etc.
En este sentido, una habilidad que necesitas en este trabajo es el tacto para interactuar con la gente, porque la tarea más pesada no siempre recae en mí, sino que, en los trabajadores del campo, el que ordeña a las cuatro de la mañana, el que anda a caballo bajo la lluvia o el que está en contacto directo con los animales en condiciones duras. Con ellos, también busco construir una buena relación de mutuo respeto, para que la pega sea más llevadera para todos. Uno va armando buenos equipos de trabajo y cuando dejas de atender un campo, probablemente a algunos les cuesta más o menos adaptarse a otro colega y a otra forma de trabajar.
¿Cuál es la experiencia más desafiante que hayas enfrentado?
En la pandemia, trabajé en la exportación de ganado a China. Viajé en un barco desde Puerto Montt a China con 6.000 vaquillas durante un mes. Y fue lo más desafiante que he hecho en mi vida. Porque, claro, yo puedo ver 6.000 vacas al año, pero no a todas juntas en un barco. Estar ahí durante tanto tiempo y sin que nadie más hable tu lenguaje, fue un gran reto. Me volví marinero por 31 días.
Además, como era pandemia, tuve problemas en China, estuve varado como un mes más en el barco tratando de salir del país, incluso, gracias a algunos clientes, tomé contacto con el Embajador de Chile en China y con el Cónsul en Guangzhou, quienes se preocuparon por mi caso. Al final, se hizo una excepción y me dejaron salir. Aunque fue complicado, aprendí mucho y conocí cosas que no esperaba a esta altura de mi vida.
¿Te gustaría seguir desarrollándote?
Sí, me interesa profundizar en áreas clave para la rentabilidad de los sistemas productivos, especialmente en la alimentación, ya que considero que es el aspecto que tiene mayor impacto. Desde la producción del alimento en el campo, hasta cómo el animal lo convierte en leche o carne, todo influye directamente en los resultados.
Si la vaca está bien alimentada, produce más leche, se preñará antes, y va a tener mejores índices productivos y reproductivos. Lo mismo con la carne, si el novillo está bien alimentado, va a generar más kilos de ganancia de peso al día, carne de mejor calidad, etc. Eso es una consecuencia de un manejo bien llevado en la parte agro-ganadera. Por lo que quiero profundizar mis conocimientos en esta área.

¿Cómo ves el rubro leche y carne en Chile?
Hoy en día, Chile está muy bien posicionado. Si bien no tenemos el volumen de producción de otros países porque somos un país chico que tiene pocas vacas y que, en general, no se ha esforzado por crecer en número de animales, lo que producimos es de alta calidad. Además, nuestra forma de producir, también destaca si nos comparamos con varios países de Sudamérica, y sobre todo con Centroamérica. Tenemos un nivel de producción y de tecnología que está bastante adelante y que es más comparable con mercados que son mucho más evolucionados. Técnicamente estamos muy bien, con buenas ideas, las empresas traen tecnologías que aportan, los que son aplicados tienen modelos productivos afinados, que son rentables, pero no tenemos el volumen y las políticas quizás no han sido las correctas para que Chile evolucione en la cantidad de animales. Y eso también tiene que ver con la rentabilidad de otros rubros. Es mucho menos complicado utilizar la tierra para plantar algún cultivo que tener una lechería que prácticamente todos los días te generará un problema diferente. Es un negocio lindo, pero es muy desafiante y multifactorial.
¿Y cómo crees que será el futuro del sector?
El futuro del rubro es complejo en términos de crecimiento en el número de vacas, ya que estamos trabajando con la misma cantidad de animales desde hace aproximadamente 25 años. No veo indicios de que el número de vacas vaya a aumentar en el futuro. Pero, lo que sí es posible, es que los productores comiencen a mejorar sus producciones individuales o por unidad de superficie. No es una utopía, o muy auspicioso decirlo. Eso va a pasar, porque uno ve cómo funciona el rubro, ve la calidad de asesores que hay, que los productores están todavía invirtiendo y lo han hecho incluso en temporadas malas. Además, contamos con empresas, como Colun y otras procesadoras de lácteos que están muy firmes, haciendo inversiones importantes, que te aseguran que tu producto lo vas a poder vender. Por otro lado, en Chile, tenemos buenos niveles de consumo de carne y de leche, podemos seguir exportando. Entonces tenemos un margen para crecer en eficiencia productiva y rentabilidad.
¿Algún mensaje que le quieras dejar a las personas que les interese seguir tu recorrido como independiente?
Sí, un buen mensaje sería que hay que aprovechar que hoy la información está al alcance de todos, es más fácil actualizarse, acceder a buenas fuentes de conocimiento, puedes revisar procedimientos, pedir asesorías o consejos de manera más fácil y audiovisual. Es importante generar redes y sentirse parte del rubro, compartir conocimientos y tu forma de hacer las cosas si crees que eso puede aportar. Yo hace algún tiempo abrí un perfil en Instagram donde comparto contenido que creo que puede ser útil, sobre todo para estudiantes y futuros veterinarios. La interacción es súper gratificante y muchas personas te agradecen por compartir este tipo de contenido. Es una herramienta audiovisual valiosa que antes no existía y hoy es muy relevante.
Por otro lado, si trabajas como independiente, es importante participar en actividades organizadas por asociaciones y empresas del rubro. Personalmente, formo parte de la Sociedad Chilena de Buiatría (Sochibu), pero también existen otras entidades como el Colegio Médico Veterinario o la Sociedad Latinoamericana de Buiatría, que generan espacios para entablar vínculos y experiencias valiosas con otros colegas.
MV. Ricardo Merino
LinkedIn: Ricardo Merino Gonzalez
Instagram: @ecografiabovina
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